
Firmes como nuestro campo: una tierra que no se rinde
Así, el carácter del chihuahuense se explica a partir de su relación con el campo. Ante los retos, nos volvemos ingeniosos para dar respuestas; en la adversidad, encontramos formas de superarnos; y ante un panorama desfavorable, confiamos en que el trabajo y nuestra esperanza lograrán impulsar la balanza a nuestro favor. Esta histórica tradición ganadera es motivo de orgullo para todas y todos los chihuahuenses. Por ello, esta semana se inauguró en nuestro estado la 43ª edición del Expogan, un evento emblemático que reúne a miles de familias.
Para el gobierno del estado, este evento representa la perfecta oportunidad para exaltar y reconocer a las familias ganaderas, pero también para refrendar nuestro compromiso de acompañarlos y respaldar el esfuerzo que entregan todos los días.
Nuestro sector agropecuario ha enfrentado muchos y grandes desafíos a lo largo de los años. En 2025, vivimos una de las sequías más críticas de la historia del estado, cuyos efectos aún siguen lastimando nuestro campo y a los productores.
Ante tal situación, esta administración estatal destinó recursos extraordinarios para el campo, que se tradujeron en distintos apoyos en especie, créditos accesibles, así como compra de equipo para fortalecer la infraestructura del sector.
Por otra parte, ante la llegada del gusano barrenador a tierras mexicanas, nuestro gobierno desplegó una estrategia integral para capacitar a miles de productores, entregar kits preventivos, mantener un estricto control de movilización pecuaria, así como llevar una permanente vigilancia epidemiológica.
Además, para una mayor coordinación, se instaló el Grupo Estatal de Emergencia en Sanidad Animal del Estado de Chihuahua (GEESA), una iniciativa que agrupa representantes de los tres órdenes de gobierno, autoridades militares, sector productivo y academia, de manera que todos los esfuerzos se realicen de manera organizada y con mayor eficiencia.
Todas estas acciones responden a un mismo compromiso: cuidar de los chihuahuenses y proteger el sustento de sus familias. No importa la crisis o la adversidad que llegue, en Chihuahua le hacemos frente a los problemas juntos, siempre con la consigna de que nadie, absolutamente nadie, se quede desprotegido.
Pero ningún apoyo rinde frutos si el productor no puede trabajar en paz. De poco sirve combatir una plaga si el ganadero teme recorrer sus propios caminos, si le roban el ganado que tanto le costó criar o si alguien pretende cobrarle por dejarlo trabajar. En el campo chihuahuense, producir y estar seguros son una misma cosa. Por eso, defender el campo es también defender la paz.
Lamentablemente, esta postura que defendemos en Chihuahua de luchar por la paz y hacerle frente a la violencia de manera contundente, parece ser una excepción en el país.
Por años, hemos sido testigos del avance y control del territorio nacional por parte de los generadores de violencia. Las noticias de retenes carreteros en el centro del país, desplazamientos de comunidades rurales, así como distintos sucesos de violencia son cada vez más comunes. En su mayoría, son historias del campo: familias que abandonan la tierra que trabajaron por generaciones, productores que dejan de sembrar o de criar porque la violencia les arrebató lo que el clima no pudo.
Además, para millones de mexicanos, la realidad es clara: al gobierno de Morena no le interesa combatir al crimen porque su partido se encuentra íntimamente relacionado con él. Este gobierno de la muerte ha optado por guardar silencio, o peor aún, ceder el control de distintas zonas e incluso convertir a los criminales en sus operadores territoriales para garantizar mantenerse en el poder.
Poco a poco, los mexicanos hemos normalizado vivir en un país cada vez más inseguro para las familias. Hemos caído en la trampa de la resignación: en creer que México no tiene alternativa en el tema de seguridad; en creer que no merecemos un México mejor. Esta resignación es cada vez mayor y lo más grave es que se traduce en una falta de exigencia hacia quienes tienen la responsabilidad de cuidar de nosotros. Contrario a la resignación que buscan generar en la población, una servidora reafirma su convicción de alzar la voz, denunciar sus excesos, trabajar con rectitud y ser ejemplo para todas y todos de que existen políticos que sí quieren un México seguro y libre para nuestras familias.
Creo firmemente que la política es el medio humano para alcanzar a más personas y brindar auxilio y esperanza a quienes más lo necesitan. Ser gobernadora constitucional del estado de Chihuahua es el mayor honor y responsabilidad que me han otorgado los chihuahuenses. Mi vocación es servirles, y ante esa certeza no hay peligro, intimidación o precio que pueda apartarme de defenderlos. Por el contrario, cada reto reafirma mi convicción.
Estos días, en la Expogan, podemos ver lo que hace grande a Chihuahua: familias que, después de la peor sequía de nuestra historia, siguen levantándose antes del sol para cuidar su ganado. Ellas no conocen la resignación. Esa misma terquedad, la de quien no se rinde ante la tierra ni ante la adversidad, es la que debemos tener frente a la violencia. Y es la que me sostiene a mí también.
Para defender el campo, la libertad y la seguridad de las familias, hoy más que nunca, Chihuahua cuenta conmigo.