
La educación que los chihuahuenses merecen
Por eso, cuando una familia deposita su confianza en una escuela pública, deposita también una esperanza de que sus hijos reciban las herramientas necesarias para construir una vida mejor.
Esa confianza representa una enorme responsabilidad para quienes gobernamos. Porque hablar de educación significa comprender que detrás de cada aula existe un proyecto de vida, una familia que hace sacrificios y un joven que busca abrirse paso mediante la preparación y el esfuerzo.
Esta semana, durante la inauguración de un nuevo plantel de secundaria en Ciudad Juárez, volví a reflexionar sobre esa responsabilidad. La obra que entregamos no nació de una decisión distante o desde el escritorio. Surgió de una petición concreta de madres y padres de familia que solicitaron espacios dignos para sus hijos. La petición se escuchó, se atendió y hoy se cumple.
Con una inversión cercana a los 28 millones de pesos, construimos edificios, laboratorios, áreas administrativas y espacios adecuados para el aprendizaje. Pero más allá de la infraestructura, lo verdaderamente importante en esta ocasión fue decirles a las familias juarenses que cuentan con nosotros. Así hemos decidido trabajar en Chihuahua: con escucha, respuestas y con la certeza de que gobernar implica atender lo verdaderamente esencial.
Con esta misma visión, hemos trabajado intensamente para dignificar la educación de nuestros niños y jóvenes, no solo Ciudad Juárez, sino en todo Chihuahua.
Primero, nos concentramos en brindarles instalaciones funcionales y que respondan verdaderamente a sus necesidades. A la fecha, más de 2 mil 700 planteles educativos en el estado han sido equipados, rehabilitados o intervenidos. Hablamos de mejoras que abarcan desde construir nuevos salones, equipar laboratorios, entregar mobiliario, hasta dar mantenimiento a antiguas instalaciones.
Además, en esta misión de atender de manera integral nuestros estudiantes, dimos respuesta a una de las necesidades más esenciales: el hambre. Lamentablemente, muchos niños de nuestro Estado comenzaban su día sin ningún alimento en su estómago. Por ello, desde el DIF Estatal, desplegamos un intenso programa de acción para llevar alimento a miles de escuelas. Hoy, más de 180 mil niñas y niños cuentan con un desayuno nutritivo para comenzar su día.
Esto es atender lo más indispensable para que nuestros niños, niñas y adolescentes aprendan en condiciones dignas. Sin embargo, soy una convencida de que un verdadero compromiso con la educación tendrá que ir más allá de la construcción de espacios físicos y atender lo esencial. Por supuesto que importa que nuestros jóvenes tengan escuelas dignas, laboratorios y equipamiento adecuado. Pero también hoy, debemos emprender una reflexión muy seria y preguntarnos qué tipo de ciudadanos queremos formar.
Por paradójico que parezca necesitamos una visión educativa en donde la educación y nuestros niños sean el fin último y jamás un medio.
Vivimos en un mundo interconectado y profundamente competitivo. Nuestros jóvenes no enfrentarán únicamente desafíos locales como a veces se cree; competirán, colaborarán y convivirán en una realidad global que exige preparación científica, tecnológica y humanística de alto nivel. Por ello, hoy más que nunca, debemos evitar cualquier forma de encierro educativo, pedagógico e ideológico que limite sus capacidades y reduzca su horizonte.
Si realmente queremos un México grandioso, entonces necesitamos una educación conectada con estándares internacionales de evaluación, innovación y excelencia académica. Necesitamos jóvenes y una comunidad capaz de dialogar con el mundo, de dominar nuevas tecnologías y de competir con las mejores herramientas posibles.
Como Estado, paralelamente a nuestros esfuerzos destinados a la infraestructura educativa, en Chihuahua hemos apostado también por el fortalecimiento de la ciencia, la tecnología y la innovación. Un ejemplo claro fue la creación en 2024 del Fondo estatal de ciencia, tecnología e innovación (FECTI); un esfuerzo que busca impulsar el talento chihuahuense, mediante proyectos estratégicos que fortalezcan la investigación, el conocimiento y la competitividad de nuestro estado.
Con orgullo, podemos decir que el fondo ha sido un éxito, y en próximas semanas lanzaremos la nueva convocatoria para la tercera edición del FECTI.
Ese es el sentido profundo de un verdadero humanismo político: comprender que gobernar consiste en crear condiciones para que las personas desarrollen plenamente su dignidad y su potencial.
En Chihuahua seguiremos agotando esfuerzos y voluntades para que nuestras niñas, niños y jóvenes tengan oportunidades reales. Porque mientras existan familias que sueñen con una vida mejor para sus hijos, este Gobierno del Estado seguirá trabajará para estar a la altura de esa esperanza.
Chihuahua y las familias chihuahuenses, cuentan conmigo.