
Un nuevo año de esperanza y responsabilidad
Desde el inicio de esta administración, el humanismo político ha sido una manera concreta de entender el gobierno: como servicio y como responsabilidad ética. A la luz de los buenos gobiernos, hoy más que nunca podemos comprender que gobernar humanamente no es prometer lo imposible ni apostar a la popularidad inmediata. Es colocar la dignidad de cada persona en el centro de la acción pública y recordar que detrás de cada política hay historias reales que reclaman soluciones duraderas.
Hannah Arendt afirmaba que la responsabilidad es el núcleo de toda acción pública auténtica. En ese sentido, en este Gobierno del Estado hemos entendido que gobernar es hacernos cargo del presente y del futuro de las familias chihuahuenses, sin evasiones ni excusas, y no abandonar nunca a quienes más lo necesitan.
Ese es el compromiso que hemos sostenido y el mensaje claro que, en los últimos años, hemos enviado a las familias: en Chihuahua, las familias cuentan con su gobierno y cuentan conmigo.
Sin embargo, la cercanía y la esperanza no se construyen con ocurrencias. Se construye con orden, planeación y mucha voluntad política. En Chihuahua lo tenemos claro: no puede haber justicia social sin finanzas sanas. El equilibrio fiscal es una condición ética para cumplirle a la gente y para no hipotecar el futuro de las próximas generaciones como se ha hecho en el pasado.
Con mucho orgullo hoy podemos decir que el año que terminó dejó avances sólidos. Una vez más, Chihuahua presentó un presupuesto balanceado y sin déficit. Esto se reflejó en grandes resultados.
En materia hídrica, continuamos con nuestra misión de llevar agua potable y drenaje a todos los rincones; por ejemplo, tan solo en Ciudad Juárez, invertimos más de 1 600 millones de pesos.
Para mantener vigilancia y protección en todo Chihuahua, avanzamos con nuestra estrategia de seguridad; en el 2025, inauguramos el subcentro centinela en Guachochi, para así tener un total de 11 centros funcionales en el Estado.
Así mismo, con el fin de modernizar el transporte público, nuestras dos ciudades más pobladas recibieron una nueva flotilla de camiones del mejor modelo del mercado, de
tal modo que todos los usuarios transiten de manera cómoda y ante todo segura. Además, logramos poner en marcha en Ciudad Juárez, por primera vez en su historia, el sistema completo del BRT con sus 3 líneas completamente funcionales. Paralelamente a todo este trabajo hemos mantenido e intensificado la intervención de nuestras principales rutas carreteras, como lo es el corredor comercial de Cuauhtémoc. Y claro, como una promesa cumplida a Cuauhtémoc, inauguramos el centro de convenciones Centenario Tres Culturas, para impulsar el crecimiento y desarrollo de toda la región.
Finalmente, en 2025 conscientes de una deuda histórica con las familias de la zona serrana, dimos continuidad a la estrategia integral Juntos por la Sierra. Llevamos agua, atención médica, electricidad, vivienda y más oportunidades a comunidades que durante años permanecieron en el abandono.
Hoy mirar hacia 2026 implica reafirmar una prioridad central: invertir en las personas. Por ello el presupuesto para este año permitirá que la educación de nuestros niños y jóvenes sea un eje estratégico para ampliar oportunidades reales y fortalecer el futuro del estado. En salud, el compromiso es claro: MediChihuahua seguirá ayudando a llegar con atención digna y accesible, especialmente para quienes carecen de algún servicio médico.
La protección social, la justicia y la seguridad continuarán siendo pilares de esta visión integral. El fortalecimiento de los municipios permitirá que el desarrollo llegue a todas las regiones sin sesgos ni condicionamientos. Asimismo, la inversión en obra pública productiva seguirá orientada a generar crecimiento, empleo y competitividad que Chihuahua merece.
A lo largo de la carrera política de una servidora, he comprendido que gobernar también es corregir la inercia y hacer que las cosas sí sucedan. Por ello a lo largo de estos años, el Gobierno del Estado ha asumido responsabilidades que no siempre le correspondían formalmente, pero que sí le correspondían moralmente. Porque no hay humanismo posible en la indiferencia, ni vocación democrática en la omisión.
Este nuevo año renueva una exigencia fundamental para todas y todos los servidores públicos: recordar a quién nos debemos. Nos debemos a las familias que confían, a las comunidades que esperan, al campo chihuahuense que merece nuestro cuidado y a un Estado que merece instituciones a la altura de su gente. Gobernar bien es honrar esa confianza todos los días, con ética, trabajo y resultados.
Chihuahua ha demostrado que es posible gobernar con orden y con corazón, con disciplina y con sensibilidad. Ese seguirá siendo el camino: uno que no admite atajos ni fórmulas mágicas, porque la esperanza se construye con respuestas concretas, con dignificación y con cambios reales en la vida de las personas.
En este nuevo año y siempre, Chihuahua cuenta conmigo.
Maru Campos
Gobernadora de Chihuahua